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LA SOLUCIÓN EN SERBIA CONTRA LOS TRAFICANTES DE PERSONAS SE TRADUCE EN VIOLENCIA CONTRA TODAS LAS PERSONAS MIGRANTES, TAMBIÉN NIÑOS Y NIÑAS-ACTUALIZACIÓN

  • Categoría de la entrada:Desalojos / Violencia Interna
  • Tiempo de lectura:6 minutos de lectura

Por Ginevra Canessa, Letizia De Palo y Zelda Mccormick. Fotos de Ginevra Canessa y Dejan Kožul

No Name Kitchen (NNK) condena enérgicamente las medidas adoptadas desde el estado para reprimir el movimiento de personas cerca de la frontera serbio-húngara.

Tras la muerte de tres personas en medio de enfrentamientos armados en la zona de Horgos el pasado 27 de octubre, las policías serbia y húngara han unido sus fuerzas para «luchar contra la delincuencia organizada y la migración irregular», según declaraciones del ministro del Interior serbio, Bratislav Gasic, y el ministro del Interior húngaro, Sándor Pintér.

Esta colaboración ha dado lugar a la intensificación de las actividades policiales, incluido el despliegue de varios centenares de miembros de la Unidad Especial Antiterrorista, la gendarmería, las unidades de la Policía serbia y húngara, la Administración de la Policía de Fronteras, la UKP (unidad de policía criminal serbia), así como de las Administraciones Regionales de Policía, con todos los efectivos disponibles.

Ayer, 6 de noviembre, visitamos el campamento de Sombor y descubrimos que muchas personas habían sido trasladadas allí desde la zona de Sombor. Actualmente alberga entre 500 y 700 personas, incluidos menores no acompañados, que se encuentran en condiciones terribles. El acceso a los alimentos está limitado a una pequeña minoría, según nos han dicho, la mayoría de la gente duerme al aire libre y no tiene acceso a duchas. El campamento está estrechamente vigilado por la policía que patrulla los alrededores. Mucha gente nos habló de problemas de salud mental y nos informó de pensamientos suicidas».

Observamos una estrategia que implica el cierre y una mayor securitización de varios campamentos oficiales de refugiados en Serbia, incluidos los de Subotica, Horgos y Belgrado.

La noche del 31 de octubre, el campamento de Subotica (que suele alojar a más de 300 personas, entre hombres, mujeres, niños y niñas pequeñas y familias) también fue desalojado por la fuerza por la policía.

NNK condena las acciones promovidas por el Estado contra las personas en proceso migratorio que se encuentran cerca de la frontera serbio-húngara

Las personas que se alojaban en el campamento de Subotica fueron trasladadas violentamente a otras zonas de Serbia. Por las noticias que recibimos, algunas han sido asignadas a campos del sur, donde permanecen en condiciones similares a las de una prisión. Sin embargo, aún no sabemos con certeza dónde se han llevado a muchas de estas personas.

Algunas personas del campamento de Subotica informaron sobre el desalojo del 31 de octubre: la policía violó la integridad física de las personas, robó sus pertenencias personales y rompió teléfonos móviles. La gente informó también de que habían señales de sangre dentro de las instalaciones del campamento y de que la policía intentó disparar a las personas que huían.

Además, a las personas se les obligó a firmar un documento legal redactado en serbio, sin traducción a su lengua. Este documento declara la presencia «ilegal» de personas en Serbia y justifica su detención indefinida en campamentos y prisiones gubernamentales.Estas acciones forman parte de una estrategia más amplia dirigida a criminalizar el desplazamiento de personas por Serbia. Aunque la operación conjunta húngaro-serbia se dirige supuestamente contra las redes de contrabando, parece que los principales afectados son todas las personas que buscan seguridad y refugio.

Estos acontecimientos se producen en el contexto de las próximas elecciones parlamentarias serbias, por lo que deben interpretarse como parte de una amplia agenda política, destinada a reforzar los mensajes propagandísticos. El traslado de personas a los campamentos del sur también ha provocado que se militarice y arme aún más la frontera con Kosovo, lo que apunta a una posible escalada de la violencia en esos territorios.

Estas maniobras políticas también han repercutido negativamente en el trabajo de NNK y otras organizaciones humanitarias presentes en el territorio. Detener y registrar los vehículos de las organizaciones y las pertenencias personales de sus miembros se han convertido en procedimientos cotidianos. Además, durante una distribución en la zona de Horgos, la policía serbia y el personal de FRONTEX infligieron violencia física a un miembro de una organización afín.

NNK denuncia la violencia que se está desarrollando en la frontera serbio-húngara, y la creciente criminalización de las personas que están en proceso migratorio y de las acciones de solidaridad. El gobierno serbio, con el apoyo de la UE y sus socios, usa estas acciones de propaganda política para justificar una cacería humana contra las personas que buscan refugio.