¿QUIÉNES SOMOS?
No Name Kitchen nació en Belgrado en el invierno de 2017, cuando personas voluntarias comenzaron a cocinar junto a miles de personas abandonadas a su suerte tras el cierre de la frontera con Hungría. Desde entonces, NNK ha ido evolucionado hasta convertirse en un movimiento de activistas comprometidos con la defensa de los derechos de las personas en movimiento.
Nuestros proyectos son implementados por equipos presentes sobre el terreno 24/7, lo que nos permite actuar rápido, responder a necesidades urgentes y mantener una visión común, combinando acción humanitaria de emergencia con iniciativas políticas y de sensibilizacion.
Nuestra visión —lo que soñamos— es la libertad de movimiento.
Hasta que eso se haga realidad, trabajamos para transformar las racistas y violentas fronteras europeas en espacios más seguros y libres de discriminación a través de tres tácticas:
-
APOYO DIRECTO
Implementamos proyectos sobre el terreno para brindar asistencia a las personas en movimiento en lugares donde la violencia se ejerce sistemáticamente con el respaldo de las instituciones de la UE. -
ACTIVISMO Y ACCIÓN POLÍTICA
Realizamos incidencia, acciones legales y otras formas de activismo para identificar a los responsables de la violencia, influir en quienes toman decisiones y promover políticas basadas en derechos tanto a nivel europeo como nacional. -
SENSIBILIZACIÓN
Exponemos las raíces y consecuencias del régimen fronterizo europeo para movilizar a la sociedad civil e inspirar soluciones colectivas.
"Después [del choque eléctrico], no veía nada. Estaba dormido… como en un sueño. Cuando desperté, la policía me golpeó en la mano y en la cara. Después de que me lastimaran, no pude caminar más. Estaba arrastrándome por el suelo y cuando la policía me vio, se acercaron y comenzaron a patearme en las piernas."
"Nos golpearon uno por uno y luego nos dijeron que cruzáramos el río para entrar en Bosnia. Yo, el último, me golpearon mucho. Uno me agarró la camisa y otro me dio un puñetazo. Así no pude proteger mi cara. Cuando el policía se cansó de golpearme, el segundo me agarró por la espalda de la camisa. Les dije: '¡Paren! Me están lastimando. No puedo respirar.' Me agarró así y me pateó en la cara dos veces con su pierna."
"Eran la medianoche. Estábamos en el bosque en Croacia cuando la policía nos detuvo. Les dije que necesitaba asilo porque mi vida estaba en peligro, pero se rieron de mí y empezaron a golpearnos con sus porras..."
